Hace mucho tiempo,
cuando recién se había formado esa gran masa de agua que rodea gran parte de la
Tierra, nada habitaba sus profundidades, solo había agua y más agua.
El día menos pensado, la Reina Masa pidió voluntarias entre las masas
móviles para que fueran a conocer que había en lo hondo del océano. Y fueron
muchas las que se ofrecieron para tal misión.
Las masas móviles
acuáticas se movían de lado a lado por el fondo del océano, más no podían salir
a su superficie y empezaron a echar de menos al Señor Sol que, antes, día a día
los alumbraba y les daba calor.
Ni siquiera la Señora Luna los visitaba al fondo del océano. Y más se
introducían al fondo del mar y más se oscurecía el lugar donde andaban.
La Delfina, que era la
masa móvil más inteligente entre las que se habían internado en el agua hizo lo
imposible para salir al borde de la Tierra y, tras mucho esfuerzo, lo logró.
Otras la siguieron pero al tratar de respirar en la superficie se dieron cuenta
que no podían y tuvieron que volver al agua.
Ninguno de los
asesores y asesoras tuvo una respuesta satisfactoria.
Entonces la Reina proclamó a todo su reino la noticia lamentable que le
informaba Delfina, que las masas móviles acuáticas solo podían caminar por el
fondo oceánico y que muchas no podían respirar en la superficie, que la
oscuridad las estaban invadiendo y no podían subir cerca de la superficie para
recibir la calurosa presencia del Señor Sol durante el día y de la luminosidad
de la Señora Luna en las noches.
Mi Reina, creo que
podemos hacer algo, yo puedo pedirle a la familia de los Átomos que formen
pequeñas familias más numerosas, que podríamos llamarlas Moléculas, y en las
sustancias más suaves como los líquidos, darles la propiedad de que ante
cualquier presencia de una masa ajena a ellas, las empujen hacia arriba.
La Reina le dijo, me parece bien, pero el Señor Peso se opondrá a que
alguien quiera hacerle competencia, él se encarga de empujar a las masas hacia
abajo, hacia el centro de la Tierra. Y tú estás sugiriendo que exista una
fuerza que empuje a las masas hacia arriba.
A Fuerza Normal le
pareció muy interesante la idea y dijo estar gustosa de que la familia de las
Fuerzas tuviera a una integrante más. Pero, le dijo a la Reina, creo que al
Señor Peso no le va a gustar la idea.
Entonces, la fuerza
desconocida y Delfina se fueron al océano.
Llegaron al océano y no transcurrió tiempo alguno después que ambas,
Delfina y la fuerza desconocida, se internaron en el agua, que Delfina pudo
darse cuenta que podía desplazarse en el agua, y no se iba al fondo.
Fueron entonces, Delfina y la fuerza desconocida, al fondo del océano y
se encontraron con algunas masas móviles acuáticas que andaban vagando por ahí.
Inmediatamente entraron en contacto con la fuerza desconocida pudieron elevarse
en el agua y desplazarse de un lado a otro. La fuerza desconocida las empujaba
hacia arriba y las hacía más livianas.
Y así es como ahora
viven felices las masas móviles acuáticas, que posteriormente pasaron a
llamarse Peces, y también las masas móviles aéreas que con el tiempo
adquirieron el nombre de Aves.

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