En un lugar muy lejano
y cercano a la vez había un hombre que se había hecho conocido por inventar
cosas inútiles. Le llamaban el señor Deschavetado.
Un día, viendo que la lluvia inundaba su entorno y que no tenía cómo
impedirlo inventó un dispositivo que hacía que las gotas de lluvia en vez de
caer hacia abajo caían hacia arriba.
Los demás hombres estudiaron y analizaron el nuevo invento del señor
Deschavetado y vieron que con ese dispositivo los aviones se podían elevar más
rápido y sin dificultad.
Un señor que se hacía
llamar Gravitón, y que también era un conocido locutor de radio y televisión,
encontró que el nuevo invento del señor Deschavetado era incomprendido y hacía
que la gente se confundiera y también se perdiera en el espacio. Llamó a toda
la población y les invitó a un concurso, aquel que encontrara un dispositivo
que anulara el dispositivo del señor Deschavetado sería premiado con la mano de
su hija, la hermosa Gravedad.
Los que más se
alegraron del invento del señor Deschavetado fueron los dueños de la única
empresa que vendía motores para bajar.
Otros que ganaron con el ya discutido invento fueron los fabricantes de
cordeles, pues la gente tenía que amarrar todas las cosas para que no se les
arrancaran hacia arriba.
rimero lo aplicó con
una manzana que había en un árbol. Convocó a toda la gente y a todos los medios
de difusión para que vieran el uso de lo que había ideado.
Entonces, tomó una tijera, cortó la ramita que sostenía la manzana y,
¡OH sorpresa!, la manzana cayó para abajo y no para arriba como ya se había
hecho normal.
El poder de los inventores de los motores para bajar y de las cuerdas
para amarrar era tan grande que lograron detener la aplicación del invento del
señor Leydela durante mucho tiempo.
La gente protestó,
hacían reuniones y sacaban declaraciones. La gente ya no resistía más.
Las autoridades viendo que podían perder la confianza del pueblo
convocaron a los legisladores a que estudiaran la situación.
Gravitón llamó a Leydela y le entregó la mano de Gravedad en una hermosa
ceremonia. Desde entonces Leydela y Gravedad empezaron a ser conocidos como Ley
de la Gravedad. Y la humanidad volvió a ser feliz.
Los inventores del motor para bajar, rediseñaron el aparato y lo
rehicieron como motores para subir. Desde entonces se han hecho más ricos
aún.
Ahora, el hombre no puede vivir si no es por la buena acción de la
pareja llamada Ley de la Gravedad.

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