Como siempre ocurría
en el reino de la Reina Masa, las masas iban y venían por todos los caminos que
encontraban. Si en el diario andar llegaban a un lugar donde no había caminos,
lo hacían y así podían proseguir.
A veces los caminos eran rectos y otras veces eran sinuosos. A veces
eran cortos otras veces eran largos. A veces eran angostos otras veces eran
anchos.
La princesa Materia hubo de ordenar el sentido de circulación por muchos
de los caminos pues las masas, a veces, se entorpecían unas a otras al querer
pasar de un lugar a otro.
La princesa Materia
representaba a las masas que eran felices bajo un solo reinado.
El Señor Átomo, que era muy amigo de la princesa Materia, pensaba
distinto. El estaba en acuerdo de que las masas más pequeñas del reino tuvieran
independencia, y querían que los gobernara la señora Molécula.
La comunidad de las Fuerzas también proponía que ellas necesitaban
independizarse, para ello enviaron a su representante la Fuerza Normal.
Y las distintas masas y Fuerzas se aglomeraban ya a las puertas del
poblado donde sería la reunión.
La princesa Materia
envió a su amiga Gravedad a que conversara con el Señor Peso para que este le
dijera a Fuerza Normal que si se conservaba el reino de la Reina Masa, ellas,
las Fuerzas, podrían seguir actuando como siempre lo habían hecho. El Señor Peso
le dijo a Gravedad que no podía prestarse para tal servicio pues ya estaba
cansado de estar bajo el gobierno de la Reina Masa. Gravedad tuvo que
amenazarlo con desaparecer de su existencia si no acudía con el mensaje donde
Fuerza Normal. Por cierto que ante tal amenaza, el Señor Peso tuvo que acceder
a la solicitud de Gravedad.
La señora Molécula se
reunía con sus más cercanas amigas y amigos para buscar argumentos que les
aseguraran la independencia del reino. El Señor Átomo hacía las veces de líder
y era él quien propiciaba los mejores dichos y las más sabias palabras.
Incluso hubo algunos
átomos que estaban reconsiderando la opción de que fuera la señora Molécula la
futura Reina y ya querían que fuera el Señor Átomo. Pero el mismo Señor Átomo
decía que se contentaba con ser el representante, que no tenía ansias de poder
ni de gobernar, que era la señora Molécula la más indicada para tal
misión.
En otra parte, en una extraña tienda de campaña en forma de zapato, se
reunían las más importantes Fuerzas para discutir la estrategia que iban a
mostrar en la reunión.
Las autoridades
locales del poblado donde se haría la reunión tuvieron que llamar a
acuartelamiento general a la imponente guardia imperial del reino de la Reina
Masa, que era más conocida como "La Muralla". La Muralla rodeo el
poblado y puso integrantes en cada esquina del pueblo, algunos andaban solos y
otros acompañados.
También tuvieron que
vigilar el sector donde estaban las masas vendedoras y las masas compradoras.
Era tal el tumulto de masas y Fuerzas, que la presencia de La Muralla fue de
una gran utilidad para evitar que se destrozaran los jardines del pueblo y,
además, impidieron que se cometieran desordenes.
Llegado el momento al
centro de la mesa se sentó Gravitón y a uno de sus lados estaba la princesa
Materia y Fuerza Normal, al otro lado solo estaba el Señor Átomo.
Gravitón les dijo que cada uno iba a hacer uso de la palabra y que el
motivo que deberían argumentar era en el sentido de la necesidad de presentar
una solicitud de independencia de las diferentes comunidades del reino de la
Reina Masa.

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