Había una vez una Masa
que, creyéndose Reina, andaba por casi todas partes del mundo para que todos la
conocieran y supieran lo importante que era. No existía territorio alguno que
no supiera de su existencia. Estaba en todas partes.
Por entonces, en una aldea cercana, surgió sin explicación alguna un
señor que se hizo prontamente conocido y llegó a oídos de toda la gente por
todas partes de la tierra. Se hizo llamar el Señor Peso. Fue tanta su
popularidad que la gente lo empezó a usar para muchas cosas de su vida
cotidiana.
La Masa, cuando vio
llegar al Señor Peso no se movió de su lugar esperando que el recién llegado se
acercara a rendirle honores. Por cierto que el Señor Peso hizo caso omiso de
tal situación y se colocó pronto a disposición del moderador, el famoso y
prestigiado animador Gravitón.
Gravitón les pidió que se identificaran y dieran a conocer sus
cualidades más atractivas que tenían.
Entonces el Señor Peso dijo: Yo estoy en todas partes de la tierra, la
gente me usa para muchas cosas y, me cambio de ropaje cuando quiero, la gente
me valora de diversas formas, a veces soy más grande otras veces más pequeño.
No hay cosa en la Tierra donde yo no esté. Yo siempre miro hacia abajo, nunca
miro hacia el lado ni hacia arriba, ¡no!, la gente y las cosas se han dado
cuenta que no necesito mirar hacia arriba pues nadie más hay.
El Señor Peso,
continuó la Masa, no puede caminar solo y mirar al frente, quizás no se ha dado
cuenta pero donde él va me encuentra a mí y por más que se sacude no puede
deshacerse de mí, le soy indispensable. No se dejen engañar, a veces él les
pide que le llamen por un seudónimo, el kilogramo, pero ¿no saben que ese es mi
apellido? y ¿qué este que se hace llamar Señor me lo quiere quitar?
El Señor Peso quiso pronunciar unas palabras y sólo alcanzó a decir: “ya
ves Masa, que todo el mundo me conoce y me usa más que a ti...”. Masa lo
interrumpió: “claro, pero tú has usado publicidad engañosa, ya es hora que la
gente se de cuenta que en realidad cuando te mencionan, se refieren a mí y no a
ti”.
La Masa, dirigiéndose a todos los espectadores: señores y señores, niñas
y niños del mundo, sepan ustedes que yo soy quien está en todas las cosas,
independiente del lugar en que me encuentre, que cuando van a la feria y piden
que les pesen la fruta, en realidad están pidiendo que les den cierta masa de
verdura. No confundan mi apellido, el mío es “kilogramo”, el del Señor Peso es
“Newton”. No se dejen engañar con palabras bonitas y sonantes, la verdad la
tengo yo.
Masa y de estar o no
en un Planeta o una estrella o un satélite”.
A partir del bullado encuentro es que la Masa es reconocida como la
Reina de la naturaleza y el Señor Peso, a petición expresa de la Reina, siguió
llamándose así.

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